–Lo suyo ya no tiene nombre –me suelta Ñora sin venir a cuento.
Como la conozco de sobra cuando habla en ese tono me levanto de la silla para hacerle frente.
–Me refiero al hecho del blog, de ese estilo plagiado y de ese sobrenombre que no tiene nombre –continúa–. Lo suyo es no tener vergüenza –remata algo enojada y se sienta.
Le digo que vayamos por partes y la llamo Ñorita como para apaciguar los ánimos y marcar un poco la cancha. Le cuento que lo del blog va para los 3 años y que lo uso solo para mantener la mano caliente.
–A otra vaya a meterle ese cuento chino –me interrumpe y contraataca–. De sobra es conocido que todos los artistas, escritores y periodistas son unos narcisistas, egocéntricos, soberbios e